domingo, 13 de julio de 2014

El maltrato psicológico

El maltrato psicológico es trabajado por su agresor basado en comportamientos intencionados, pensados y ejecutados desde una posición de poder buscando siempre menospreciar la víctima, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Este tipo de maltrato no se ve y no se valora en muchas ocasiones porque no sangra y no deja marca, tampoco lo ves en las noticias por ende es invisible ante la justicia. Destruye lentamente, aterrorizando su interior y aniquilando el ser.

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Sufrir este tipo de violencia psicológica te conduce a sentir codependencia emocionalhacia el agresor generando relaciones adictivas, y a sufrir un proceso de decadencia de la personalidad, no ves otra salida posible y te aferras a una obsesión amorosa,ocasionando problemas emocionales tales como:

  • Sensación propia de lastima para poder encontrar una salida cobarde al miedo de vivir una situación igual, pensando siempre que no se volverá a repetir generando una conducta de costumbre y de vergüenza ante las demás personas. 
  • Sentimiento recurrente de culpa, siempre pensando que alguna actitud o comportamiento tuyo desencadeno en el maltrato psicológico hundiéndote cada vez mas en un estereotipo de relaciones codependientes.
  • Pierdes de manera progresiva las ganas y la iniciativa para crecer y querer ser mejor, te olvidas de tus sueños y metas que te han acompañado durante toda tu vida y por los cuales has luchado tanto, para dedicarte solamente a esa relación enfermizaque te produce tanto amor y odio al mismo tiempo y del cual eres adicta.
  • Dudas que puedas vivir lejos de la persona que te atormenta, y crees firmemente que eres feliz y no podrás encontrar una persona mejor, pensando que tu podrás hacerlo cambiar sin darte cuenta que te estás volviendo una herramienta de tu agresor.
  • El temor te invade y es tan generalizado que ya no sabes cómo debe ser tu comportamiento y actitud frente a tu pareja, pierdes totalmente tu independencia, y te conviertes en un títere esclavo de las conveniencias de el o ella ya sea el caso.
  • No puedes mantener la mirada, tu mirada se vuelve constante al suelo, y la sostienes por lapsos muy cortos transmitiendo timidez e inseguridad.
  • Te aíslas socialmente, te alejas de las personas con las que compartías tiempo, y disfrutabas de espacios ajenos a tu pareja, la comunicación con otro núcleo distinto a tu hogar es escasa y tus explicaciones se vuelven vagas y confusas.
  • En parte te alejas por miedo a recibir críticas por tu carácter débil y por tu cambio, además tu tristeza se refleja físicamente en aspectos evidentes de tu rostro y cuerpo. Te alejas de todas las situaciones sociales en las que pueda ser expuesta tu tristeza, falta de autoestima y tu miserable y tortuosa relación. Como salir de una relación destructiva lee este articulo te ayudara.
  • Vives con odio interno y arrepentimiento por no actuar antes, abandonar y  terminar liberándote de una cárcel en la que las rejas son impuestas por ti misma, pero una vez que te acostumbras, encuentras comodidad en el maltrato, porque no te imaginas la vida sin tu pareja, entonces prefieres construir tu propio paraíso falso en un entorno de maltrato y obsesión amorosa
Pero tu comodidad al maltrato psicológico es temporal porque emocionalmente te desgastas tanto que pierdes el valor por ti misma y las ganas de vivir. En muchas ocasiones la depresión amorosa y la sensación de impotencia frente al maltrato psicológico lleva a muchas personas en su mayoría mujeres al suicidio. Por eso es importante que cepas detectar inicialmente conductas agresivas y terminarlas o mejor no comenzarlas.

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 definitivamente.

Si vives una situación parecida y realmente espero que no. Te aconsejo que te refugies en ayuda profesional, este tipo de situaciones pueden acabar tu vida en todos los aspectos, por esta razón yo te recomiendo este libro que ha ayudado a muchas personas con gran éxito en el mercado latino, esta guía fue hecha por un experto en relaciones de pareja y te ayuda a olvidar paso a paso por medio de técnicas bastante innovadoras y creativas para superar hasta los amores mas enfermizos.

Últimas observaciones sobre psicopatía

ÚLTIMAS OBSERVACIONES SOBRE PSICOPATÍA


 ¡¡Uyyyyy pero si no podía vivir sin mi, me necesitaba hasta para?  (es el desconcierto de la complementaría el haber estado décadas de años con el perverso maltratador perdedor psicópata y dejada en libertad cuando se engatusa a otra de sus varías presas escogidas en su trayectoria)
Hugo Marietan, Alcmeon, Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, vol. 16, Nº 2, marzo de 2010, págs. 171 a 176.

Haré un rápido punteo sobre las últimas observaciones de mis investigaciones acerca de las características psicopáticas. Son hallazgos que provienen del trabajo clínico con psicópatas y sus allegados.

El mito de la captación intuitiva de las necesidades del otro
Se habla mucho sobre la intuición del psicópata, de la capacidad de captar las necesidades del otro, y estudiando más finamente este asunto concluí dos conceptos; primero que las personas comunes no podemos captar, entender la lógica psicopática porque es una estructura lógica totalmente distinta; a nosotros, el psicópata nos resulta extraño, alguien muy difícil de entender en sus actitudes mientras el psicópata se muestre como psicópata, por su puesto. Dado que en la mayoría de sus acciones no se muestra como tal, anda solapado y no se lo puede reconocer. Pero también llegué a la conclusión de que los comunes les resultan extraños al propio psicópata, es decir, él tampoco comprende la mente de los comunes y esta incapacidad la descubre desde muy chico y ¿qué hace?, comienza a estudiar las actitudes, los actos, las reacciones de los comunes, y, especialmente, un tipo de reacción en que él tiene un déficit muy marcado, que es la expresión de las emociones. Este tipo de personalidad, la psicopatía, tiene un déficit en la repercusión emocional de los hechos, comparado con el común.

El psicópata estudia a los otros
Nosotros conocemos a las otras personas globalmente, no nos ponemos a estudiar a las personas que tenemos al lado, lo asimilamos por contigüidad y por continuidad en el tiempo de la relación, como absorbiendo globalmente el conocimiento del otro; es por eso que a veces estamos años con una persona sin conocerla "a fondo" y pasan los años y hay conductas que nos asombran.
En cambio, el psicópata hace un estudio analítico de la otra persona porque es un objeto extraño para él, éste conocimiento analítico a lo largo del tiempo -que desde niño hace el psicópata sobre el otro- le va dando un conocimiento sobre tipos y variedades de humanos y especialmente en el aspecto emocional, él aprende como es la gestualidad de lo emocional en el otro y la imita. De esto se sigue que este repetido "captar" del psicópata, que el psicópata capta las necesidades del otro, no es más que el producto del aprendizaje realizado, de hacer analogías y distribuir en patrones conductuales y luego asimilar a un individuo desconocido a uno de esos patrones conductuales. Desde luego que este estudio le es sumamente provechoso para manipular y seducir.
De uno de ellos: "Era el velorio de mi madre. Mis hermanos lloraban en silencio junto al cajón, mis hermanas, histéricas como siempre, gritaban y se retorcían. Una de ellas hasta se desmayó. Yo no sentía nada. Me pareció lógico que muriera, si tuvo un cáncer con metástasis y se lo descubrieron tarde. Me di cuenta que la gente me miraba. Entendí que debía hacer como ellos, un poco de teatro. Y me tomé la cara con las manos y lloré. No es que no quisiera a mi madre, la quería como todo hijo, sino que no me nacía llorar. Tampoco soy loco, sé que en los velorios se llora, y que se espera que un hijo llore a su madre. ¿Se entiende?".

El informe de la complementaria
En el tema específico de la complementaria ¿cómo es que el psicópata puede manejar tan bien a la complementaria? A esto puedo responder: no es que el psicópata sea un mago clarividente, sino que la complementaria, la persona que convive con el psicópata, le va informando todo lo que siente, hace y va a hacer, en su tremendo esfuerzo e intento por preservarse como persona en la mente del psicópata. Por dejar de ser "cosa" y llegar a persona constantemente brinda información sobre ella al psicópata, aún cuando tiene lugar la separación psicópata-complementario y/o están realizando el juicio de divorcio, la complementaria está desesperada por hablar con el abogado del psicópata… Les he preguntado: "¿Para qué vas a hablar con el abogado del psicópata?", y ellas contestan: "Porque le tengo que decir qué es lo que voy a hacer con la casa, los bienes, etcétera. Es decir, ellas están tan adiestradas que necesitan que el psicópata se informe sobre lo que ellas van a hacer.

Una lógica militar
La otra conclusión que comunico es que la lógica del psicópata, es una lógica de tipo militar: es una lógica de objetivos, de tácticas, de estrategias, de apoderarse de terreno, de ganar territorios, de persistir en el objetivo y utilizar todas las herramientas necesarias para lograr ese objetivo. La mente del psicópata es una mente de tipo militar. La mente del común es una mentalidad de tiempo de paz, de destinos que dependen en gran medida de la suerte.
Así es fácil notar la desventaja que tienen los lideres comunes frente a un líder psicopático. El líder común siempre esta contemporizando con los otros, siempre está consensuando y tratando de ver algunos esquemas de estrategias basados en el consenso. El líder psicopático, mejor dicho, el psicópata que está a cargo del poder, es un militar, y es un militar impiadoso, sigue su objetivo, lo seguirá, cueste lo que cueste, y caiga quien caiga. Frente a él, los líderes comunes tienen poco que hacer a menos que se den cuenta de esta característica crucial.
El líder común maneja personas, consensua. Existe otro tipo de jefe, el caudillo. A diferencia del líder, el caudillo maneja hombres; los códigos viriles (la lealtad, el coraje, la divisa) son los valores que rigen tanto al caudillo como a sus huestes. El líder común consensua, hace reuniones, trata de que todos armonicen. El caudillo es obedecido por hombres, con valores de hombres, y el psicópata da órdenes a individuos cosificados.

La táctica del tero
El tero es un problema para los cazadores de campo abierto porque avisa al resto de la fauna al volar sobre el cazador emitiendo su conocido teru_teru, y arruinándole la caza. Pero el tero tiene otra astucia: el escándalo lo arma lejos del lugar donde están empollando los huevos de sus crías. En una clara maniobra de distracción, grita aquí y el nido está allá.
Y esta es una táctica que suelen usar los psicópatas, llamada también "cortina de humo", concentran la atención de los demás sobre un tema, mientras ellos trabajan, solapados y en silencio, sobre otro tema. Y cuando los demás se dan cuenta del artilugio, ya es tarde, ya está todo hecho.

Intoxicación de abstracciones
Otra maniobra que utiliza el psicópata, sobre todo con la complementaria, es la intoxicación de abstracciones. El psicópata taladra los oídos de la complementaria con palabras, con problemas, con cuestionamientos, con descalificaciones, con detalles irrelevantes… que le hace creer que son importantes. Y esto le sirve para que la complementaria esté permanentemente pensando en él; la intoxica de abstracciones.
Cuando traten a una complementaria observarán que se pasa la hora hablando del psicópata, de lo que le dijo, de lo que hizo. Constantemente está hablando de él, es como si el psicópata estuviese en un trono mental dentro de la cabeza de la complementaria. Y si analizan el discurso verán que lo que está diciendo acerca del psicópata son banalidades. Y es que esa mente está entrenada para trabajar con las abstracciones que le da el psicópata, mientras la complementaria está abstraída en trabajar, en rumiar todas estas abstracciones el psicópata hace lo que se le da la gana, lejos, como el tero. El psicópata juega con las cartas ocultas; la complementaria, con las cartas sobre la mesa.
Nota: Más allá de la muerte
"Su pareja, psicópata, murió, pero ella lo va a ver una vez por mes al cementerio"
Como he dicho muchas veces, el psicópata penetra como un virus y se queda en la mente del complementario. El complementario, desde luego, lo aloja cuidadosamente, a pesar de que se queje de sus brutalidades y de los martirios psicológicos que le propine. Una satisfacción inefable lo sostiene vigorosamente en la psiquis del complementario.
Bajo protesta de la propia complementaria, de su parte lógica que lucha por conseguir el antivirus que lo destruya, mientras su otra parte, la esclava boicotea la acción de la lógica. Así, la batalla por la recuperación se da en la propia cabeza de la complementaria: entre la lógica y la esclava. A mayor tiempo de convivencia con el psicópata, más fuerte se hace la esclava. Se le envicia la cabeza de psicopatía, de sumisión irracional, de placeres indefinidos, de tensiones que traspasan el sufrimiento y tocan allí, en "ese extraño oasis" donde el animalito se sienta a beber a sus anchas.
Tanta tensión, tanta desconsideración, tan cruel, y sin embargo es entrañable. Pero la complementaria no sabe qué extraña del psicópata. Toda su lógica repasa la historia de la relación y solo encuentra espinas y dolor. Es que el rastrillo de la Lógica tiene dientes muy separados para poder rastrear la sutileza embriagante del lo irracional. Solo puede arrastrar lo más grueso, lo que sabemos todos: el maltrato, las infidelidades, las caídas, los golpes. Pero la esclava se queda con su preciado y secreto tesoro. Ella sabe porqué le debe obediencia al psicópata. Y porqué, ahora que está muerto, lo va a visitar a su tumba, una vez por mes, ante el azoramiento de lo la lógica que no sabe qué hace frente a esa lápida y que espera que sea lo suficientemente gruesa para evitar cualquier posible retorno al mundo de los vivos.
La esclava no siente así, ella es la que está ahí, parada, esperando por el milagro. En su mundo irracional, todo es posible y, tal vez, tenga algo de placer con tan solo acercarse a ese cuerpo idolatrado, un metro ochenta más abajo.
Nosotros, sumisos a lo racional, nunca entenderemos esto. Lo declararemos incomprensible y cerraremos el paquete y… ¡al archivo!
Pero ella, la esclava, no. Ella seguirá por un tiempo a llorarlo a la tumba, hasta que su apetito insatisfecho obligue a buscar "aquellas" emociones, las oscuras, las que se filtraban a través de las amplias fisuras de lo convencional y la hacían tan feliz. No lo conseguirá, lo sabemos, y quedará ese hueco, compañero triste que se arrastrará a su lado hasta el día final.
Mientras tanto, la lógica rearmará su vida, y tendrá sus placeres, sus armonías, sus bellas ecuaciones simétricas, la consideración de los otros. Y la paz, esa paz tanto tiempo perdida. Todas sus cuentas darán bien.
Pero, una vez al año o cada dos años, sin saber cómo ni por qué, se encontrará contemplando la lápida, y tal vez le saque algunos pastitos rebeldes que se empeñan en taparla.
Dr. Hugo Marietan, abril 2009

El valor sugestivo de las palabras
Otra conclusión es que el psicópata conoce a fondo el enorme valor manipulador de las palabras, hasta dónde puede llegar la sugestión con las palabras: las coloca en el momento en que tendrá mayor peso y las omite cuando el silencio castiga más. El discurso de la complementaria está plagado de "me dijo", "la otra vez me contó", "pero él dice". El psicópata habla, pero muchas veces no informa: ¿cómo puede ser que la complementaria no sepa que hace el psicópata? Algunas se pasan años, décadas viviendo con el psicópata pero no tienen una idea clara de cuál es el trabajo, de dónde viene el dinero y, menos que menos, en qué se gasta. ¿Qué hace su marido? Dice que trabaja en tal lado, dice que hace tal cosa… o no saben en absoluto cuánto gana, de pronto se encuentran que existe una cuenta bancaria en tal banco pero de casualidad, o abren por azar el correo o investigan directamente el correo electrónico y se enteran de un varias de actividades que no sabían en absoluto. El psicópata oculta a pesar de la curiosidad tremenda de la mujer; curiosidad a la que ningún neurótico puede escapar. El neurótico se entrega a la curiosidad de la mujer y la mujer sabe todo del neurótico hasta lo que el neurótico no sabe, pero con el psicópata no puede.
Agrego aquí un cuento de Marco Denevi que trata, precisamente, del valor sugestivo de las palabras:
Crimen perfecto, por Marco Denevi
La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:
-Thaddeus, voy a matarte.
-Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz.
-¿Cuándo he bromeado yo?
-Nunca, es verdad.
-¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?
-¿Y cómo me matarás? - siguió riendo Thaddeus Smithson.
-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.
El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.

El manejo del tiempo. El misterio
Otra característica es el preciosismo en el manejo de los tiempos que tiene el psicópata. El neurótico por naturaleza suele ser muy ansioso quiere las cosas ya, tiene hambre de tiempo, es decir no tiene mucha capacidad de espera. El psicópata cual buen cazador sabe manejar los tiempos, y maneja muy bien la espera.
Otra vivencia que genera el psicópata es el misterio, la incógnita. El ser humano necesita explicaciones, necesita aferrarse a las creencias, no puede tolerar mucho la incertidumbre. Los psicópatas son duchos en tolerar la incertidumbre, manejan el misterio, la incógnita y mantiene en vilo al otro. Forja una tensión especial en todos los que conviven con él o están en relación directa con un psicópata.

Un ser impar
El psicópata es un ser impar por eso no puede ser comparado con nadie. Si aceptamos su fachada "común", uno de sus tantos disfraces, no nos resulta extraño. Pero, si en función de la convivencia, o por determinadas circunstancias especiales, conseguimos atisbar algunos de sus rasgos, entonces resalta lo extraño, y, si tenemos mala suerte, hasta podemos observar su lado siniestro, la zona oscura que lo hace impar.

El psicópata no tiene amigos
El psicópata tiene conocidos, tiene relaciones utilitarias, puede estar rodeado de de gente, de socios, pero no tiene amigos, amigos personales, no los necesita. Nosotros necesitamos apoyarnos en amigos, comentarles nuestros asuntos o simplemente disfrutar de su compañía. El psicópata no lo necesita. Para él es fácil relacionarse con otros y sacarle provecho y dejarlos. No hace lazo real sino aparente y transitorio. No tiene amigos y tampoco deja tener amigos. El psicópata aísla: cuando constata que la complementaria está relacionada con amigos, con compañeros, con la familia, destruye esos lazos para que la complementaria quede aislada y bajo su dominio, como lo dijimos tantas veces.

Desmesura
El psicópata en su accionar psicopático es desmesurado, fuera de medida, por eso nos suenan estridentes las noticias sobre psicopatía. Por ejemplo, al Monstruo de Mendoza (Argentina) no le bastó el incesto con su hija de 8 años, la embarazó varias veces y la mantuvo como su mujer 25 años. Algunos asesinos seriales no les es suficiente con matar a una personas, siguen una serie de asesinatos que repiten un esquema letal. El término "monstruo", derivado del latín mounstruum que significa "más allá de lo natural", está bien aplicado.
Nota: A la sombra de Lot
Las acciones del Monstruo de La Cuarta Sección de Mendoza, como apodaron al que violó y engendró siete hijos en su hija causan desconcierto y asombro. No es para menos. La mente normal no está preparada para asimilar episodios que van más allá de hechos criminales que sobrepasan ciertos rangos. Así no causa sorpresa una violación, siempre y cuando el formato que tenga sea recurrentes, o parecido a violaciones anteriores. Uno se acostumbra a cierta dosis de morbosidad. Pero todo aquello que se extralimite de esos formatos causa sorpresa.
En el caso que nos ocupa, si se comprueban los hechos, sobrepasa largamente estos parámetros: se trata de un padre que ha violado a sus hija, que ha tenido hijos con ella, que la relación se extiende al menos por 20 años, que hay una madre que estaba al tanto de los hechos, que existían hermanos, y que, la propia involucrada dejó pasar tanto tiempo antes de denunciar al perverso. Son muchas acciones, varias personas y con fuertes vínculos familiares que participan para que todo esto se haya producido.
Es demasiado para una comprensión simple. Es todo tan "retorcido", tan laberíntico que sólo la presencia de un psicópata puede dar pista para entender en parte lo que pasó.
El psicópata es un ser especial, con gran poder de persuasión, muy instintivo y que genera, de por sí, temor para aquellos que conviven con él. Y, a más, él es un experto en diagramar amenazas y coerciones. Es un artista de la mentira y de la manipulación. Esta manipulación no es brusca e inmediata, sino que se hace despacio y a lo largo del tiempo. Cual homeópata va inyectando hábitos moralmente venenosos a lo largo del tiempo, de tal forma que las personas que conviven con él se acostumbran a pequeñas inmoralidades, y, de a poco, se van "vacunando" con las perversiones del psicópata hasta tolerar "grandes dosis" de perversión. Esto unido a su capacidad de manipular la mente del otro, a generar miedo, puede terminar en un resultado como el que estamos dando noticia.
Las preguntas son innumerables: ¿Por qué la hija de 35 años recién ahora denuncia? Ella fue captada por el psicópata desde muy niña (el hermano llega a decir que fue abusada desde los 8 años) y a esa edad no puede contrarrestar con nada a los abusos, solo puede avisar a su madre. Y su madre calla, apaña el perverso. Es como una estatua de sal que se hace cómplice con su silencio. Es una partícipe necesaria.
¿Cómo es que la madre no defendió a su hija? Porque antes que madre es una complementaria del psicópata. Y la complementaria, antes que madre, es funcional al psicópata. Esto es, que hará lo que sea necesario para satisfacer y proteger al psicópata. Por más monstruosa que sea esta idea, lo veo a diario en mi consultorio con las complementarias. Ellas se deben al psicópata (cual esclavas) antes que a la razón y la lógica. Es un vínculo muy especial que no está relacionado con parámetros éticos del bien o del mal y que he desarrollado con extensión en mi libro "El Complementario y su psicópata".
Desde luego que desde afuera, esta caso se analiza desde la empatía, desde colocarse en lugar del otro y decir, por ejemplo: "Si yo me entero que mi marido le hace esto a mi hija: lo mato", o pensamientos por el estilo. Pero el error consiste en desconocer que este no es un marido cualquiera, es un psicópata. Y ya aquí la empatía no funciona porque no podemos colocarnos en la mente de un psicópata ni de una complementaria captada por un psicópata.
Es un vínculo especialísimo.
También la hija es víctima y a su vez complementaria del psicópata. Por eso no lo denunció antes. Ha sufrido y callado. Y sólo cuando sospecha que atacará a su hija, ahí hace la denuncia, no por ella, sino por su hija.
El psicópata no considera a las personas con el valor de personas, sino como cosas para su satisfacción. Y repite una y otra vez la misma acción porque está respondiendo a una necesidad especial que tiene: violar.
Y no responde a argumentaciones, a educación, a castigos ni a premios: él es como es y seguirá siendo así, por eso es reincidente.
Los que los rodean son sumidos en una especie de letargo y dejan que el perverso ejecute sus perversiones. A los sumo, cuando pueden, escapan de este circuito negativo, cuando no, caen sumisos a los requerimientos del monstruo.
Dr. Hugo Marietan, 11 de mayo de 2009

Hasta aquí llega un punteo sobre las últimas conclusiones en mi investigación sobre la psicopatía. Hay otros puntos que están en ciernes, pero los iré elaborando durante el año y los comunicaré en el próximo congreso.
El dinamismo de la entrada de información que van aportando las complementarias que asisto, y los psicópatas que las acompañan o bien que vienen por otros cuadros y no saben que son psicópatas, es una fuente constante en el armado de una teoría moderna sobre este tema. La fuerza de este material radica en priorizar la observación llana de los consultantes por sobre las teorías concebidas con anterioridad a esta investigación. Esto hace que cada vez más las complementarias que leen la páginahttp://www.marietan.com se sientan identificadas con el material preexistente y aporten nuevas vivencias y así la casuística va creciendo y, por ende, nuestro conocimiento de este apasionante universo velado que implica a los psicópatas.

sábado, 12 de julio de 2014

Personas víricas que consumen energía

Personas víricas que consumen energía  http://elpais.com/elpais/2013/03/01/eps/1362166637_204041.html

Llegan, nos contagian sus emociones negativas y nos dejan sin fuerzas.
Defenderse y protegerse de este tipo de personas es una obligación.
Parar los pies a los víricos victimistas no es abandonarles sino invitarles a tomar las riendas.
  • Ponga una tormenta en su vida
  • La hora del hemisferio derecho
  • El arte de improvisar
PATRICIA RAMÍREZ 3 MAR 2013 - 00:00 CET187
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ILUSTRACIÓN DE JOSÉ LUIS ÁGREDA

Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situación en la que después de mantener una conversación con un amigo se ha sentido desolado, ha contemplado el mundo con más tristeza y menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “Madre mía, a este amigo no le pasa nada bueno, siempre tiene una queja”. Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general con temática “desgracia”. La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas víricas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”.
¿Quiénes son las personas víricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en su cuerpo. Es igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja, poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida.
El origen de la persona vírica puede ser variado: el mal genio, la envidia, la falta de consideración, el egoísmo, la estupidez o la falta de tacto. Lo importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio. El mundo está lleno de personas víricas de diferentes tipologías, unas menos dañinas y otras malévolas que dejan memoria y cicatriz.
Víricos pasivos. En esta categoría incluyo a los victimistas, los que echan la culpa de todo su mal a los que tienen alrededor, nunca son responsables de lo malo que les ocurre porque son los demás o las circunstancias los que provocan su malestar. Si les escucha y a usted le va bien, llegará a sentirse mala persona por disfrutar de lo que los victimistas no tienen. Y no porque no tengan posibilidad de hacerlo, sino porque han aprendido a obtener la atención a través de la queja y eso es cómodo. Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte. Por supuesto, le hacen sentir mal a quien no les presta la atención de la que se creen merecedores. Con estas personas sufrirá el contagio del virus tristeza, frustración y apatía.

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien” (Víctor Hugo)
Víricos caraduras. Son los que siempre le pedirán favores, pero a la vez no son capaces de estar atentos a sus necesidades. No mantienen relaciones bidireccionales en las que entreguen tanto como reciben. Tiran de otros sin preguntarles si están bien, si necesitan ayuda, si les viene bien prestársela en ese momento. Son egoístas y egocéntricos, y en el momento en el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la crítica y el chantaje emocional. Con estas personas sufrirá el contagio del virus “siento que abusan de mí”, aprovechamiento y resignación.
Víricos criticones. Viven de vivir la vida de otros porque no les vale con la suya. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea. No espere palabras de reconocimiento hacia los demás ni que hablen de formapositiva de nadie, porque el que a los demás les vaya bien, les potencia su frustración como personas. No saben competir si no es destruyendo al otro. Arrasan como Atila. Con estas personas sufrirá el contagio del virus desesperanza, vergüenza, incluso culpa si participa en la crítica. Y la culpa luego arrastra al virus del remordimiento.

Compañías peligrosas

ILUSTRACIÓN: JOSÉ LUIS ÁGREDA
Frase
– “Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás”, de William Faulkner, narrador y poeta estadounidense, premio Nobel de literatura en 1949.
Canción
– ‘Las malas compañías’, de Joan Manuel Serrat.
Película
– ‘Las amistades peligrosas’, con Glenn Close, John Malkovich,
Michelle Pfeiffer, Keanu Reeves y UmaThurman.
Víricos con mala idea. Manténgalos bien lejos. Están resentidos con la vida, ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque la suerte no les ha acompañado. Anticipan que las personas son interesadas y no esperan nada bueno de ellas. Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo le ven una mala intención. Viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superación les ningunean todavía más. Con estas personas sufrirá el contagio del virus indefensión, inseguridad, impotenciay ansiedad.
Víricos psicópatas. Para los que no lo sepan, no hace falta ser asesino en serie para ser un psicópata. El psicópata es aquel que inflige dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal. De estos hay muchos de guante blanco. Son los que humillan, faltan al respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que se sienta ridículo, menospreciado, y se cargan la autoestima. Ante ellos, salga corriendo, porque el que lo hace una vez, repite. Si le permite que le maltrate, usted terminará pensando que ese es el trato que merece. Con estas personas sufrirá el contagio del virus miedo y odio. Muy difícil de erradicar, perdura durante mucho tiempo en su memoria.
Mecanismos de defensa. Para evitar el contagio de los víricos victimistas, lo primero que hay que hacer es pararles. Decirles que estará para ayudarles a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pañuelo en el que ahogan sus penas sin implicarse. Estas personas se acostumbran a llamar la atención con sus desgracias, pero son incapaces de responsabilizarse y actuar porque optan por el camino fácil: llorar.
Dígale que estará encantado de ayudarle siempre y cuando se movilice. Y si no lo hace, decida alejarse de alguien que ha tomado la decisión de ser un parásito toda la vida. No lo está abandonando, le está dando aliento para que actúe. Si decide no tomar las riendas de su vida, ser su paño de lágrimas, tampoco será una ayuda. Se gasta la misma energía quejándose que buscando soluciones. La primera opción consume y resta, y la segunda suma.

“La tristeza del alma puede matarte mucho más rápidoque una bacteria”(John. E. Steinbeck)
Ante el virus de pedir, el antivirus de decir no. Si usted no hace prevalecer sus necesidades y prioridades, ellos tampoco lo harán. Una cosa es ser solidario y otra muy distinta estar a disposición de todos y no estar nunca para uno mismo.
No permita que la persona vírica criticona haga juicios de otras personas que no estén presentes. Si lo hace con otros, también lo hará cuando usted no esté presente. No entre en su juego ni se identifique con esa conducta. Dígale que no le gusta hablar de personas que no están presentes. Y si se trata de rumores, dígale que no tiene la certeza de que el rumor sea cierto. Los rumores, la mayoría de las veces, son infundados, falsos o exagerados. Se propagan como el viento, y a pesar de que luego se compruebe que son falsos, el daño ya está hecho. Actúe como le gustaría que lo hicieran, con respeto, discreción y veracidad. Es más importante ser ético que evitar un conflicto con un criticón.
Y por último, no permita que nadie le falte al respeto y mucho menos le maltrate ni psicológica ni físicamente. Como personas, todos merecemos un trato digno. Hágase valer. Pida ayuda, póngase en su sitio, no consienta una segunda oportunidad a quien le ha hecho daño. El que le daña no le quiere; olvídese de justificarle por su pasado, su carácter, su educación, el alcohol o sus problemas. Nada, absolutamente nada, autoriza la falta de respeto y el maltrato físico y psicológico. Y esto es válido en el ámbito familiar, laboral y entre los amigos.
Rodéese de personas de bien, que le quieran y que se lo demuestren, que le hagan feliz, con las que salga con las pilas recargadas. Tenemos la obligación de ser felices y disfrutar. Hay mucha gente dispuesta a ello. No las deje escapar. Las personas estamos para ayudarnos, somos un equipo.

jueves, 3 de julio de 2014

10 señales de que tu pareja es un psicópata

10 señales de que tu pareja es un psicópata

  ¿Estás saliendo con un psicópata? Pensarás que es algo que descubrirías al instante con sólo fijarte en si esa persona tiene algo malvado en la mirada, o una esvástica tatuada en la frente, o una obsesión con las conversaciones sobre asesinos en serie. Pero hay algo más; los psicópatas pueden ser excesivamente encantadores y hacerse pasar por tu príncipe azul al principio. Así que, a menos que conozcas bien estos signos, podrías verte inmersa en las redes de un psicópata sin siquiera darte cuentade que te la están dando con queso. Aquí tienes diez signos en los que te deberías fijar para identificar rápidamente a un psicópata.
1. Es halagador como nunca nadie lo había sido. Los psicópatas van muy rápido. En la primera cita, probablemente te diga que eres asombrosamente guapa, increíblemente inteligente y extraordinariamente ingeniosa. Intentará acceder a cualquier fantasía o inseguridad que tengas. Si te ves gorda, te dirá que él adora tu cuerpo sobre todas las cosas. Si te consideras tímida, se reirá al mínimo intento de broma que hagas y te animará a hacer comedia. A esto se le llama "bombardeo de amor". Es la fase de idealización en la que te deja fascinada; la fase que luego terminará de forma abrupta, y que tratarás de recuperar durante meses (o incluso años).
2. Es como tú. Un psicópata intentará convencerte de que sois almas gemelas, de que estáis hechos el uno para el otro porque sois completamente iguales. Si tuviste una infancia difícil, te dirá algo así como "los dos lo hemos pasado mal. Por eso nos entendemos tan bien". Si a ti te gusta mucho un libro en especial, te asegurará que a él también le encanta. Es lo que se conoce como "imitación" o "mimetismo". Como él no tiene una verdadera identidad, acapara la tuya y la refleja al exterior.
3. Juega a dar pena. Presta mucha atención a lo que un psicópata dice en sus primeras citas sobre sus ex y otras personas que ocupan o han ocupado su vida. ¿Su ex novia está loca y lo acosa? ¿Otra de sus ex se aprovechó de él? ¿Su madre es una persona horrible y controladora? ¿Suele tener problemas con la gente y a menudo se siente abandonado? Cualquier cosa que diga sobre las personas de su entorno es lo que podría decir de ti en algún momento, así que escucha con atención.
4. Enfermedades y dolencias. A los psicópatas les encanta la compasión, así que estáte atenta para ver cuántas enfermedades y lesiones ha sufrido. ¿Se ha recuperado milagrosamente de un cáncer en el que podría recaer en cualquier instante? ¿Se rompe el pie en vuestra segunda cita y se ve obligado a cancelarla? ¿Perdió a su primera mujer en un accidente de coche que le causó a él un traumatismo cerebral (aunque aparentemente no se aprecie ninguna secuela)? Trata de verificar sus historias, pero no te sorprendas si te cuenta alguna excusa por la que no puede enseñarte sus informes médicos.
5. El sexo con él es excepcional. Las personas que han estado con un psicópata a menudo comentan que, en la cama, son los mejores. Los psicópatas se las ingenian para tenerte contenta; el sexo sólo es una forma más para conseguir que caigas en sus redes. Y una vez que has caído, llegará un momento en que él no quiera satisfacerte más y tú se lo supliques.
6. Habla sin filtro. Un psicópata puede soltar algo raro sobre sí mismo sin venir a cuento. Quizás estás cocinando y suelta: "ya sabes, estoy loco" o "te estoy poniendo los cuernos". Luego lo negará o dirá que todo era una broma. Es una manera de desestabilizarte, pero también de quitarse su propia máscara.
7. Te hace el vacío. Cuando un psicópata te ha engatusado en la fase del "bombardeo de amor" y de la idealización, empezará a menospreciarte. Primero te hará caso omiso cuando le hables; puede que incluso en algún momento le dé por desaparecer unos días de tu vida. Seguro que en esos días se dedica a tantear a su próxima víctima.
8. Hace triángulos. A los psicópatas les encanta someterte a un estado frenético y obsesivo, y para ello, te ofrecen sexo fabuloso y te tratan como a una reina, para después distanciarse y poder "hacer un triángulo". Entonces, meten a otras personas en la relación para ponerte celosa. Puede tratarse de una ex mujer, una ex novia, una amiga o incluso una famosa. En la mente del psicópata, todo el mundo le quiere, así que si no eres simpática con él, quizás te deja por una de sus "admiradoras".
9. Descrédito. La fase final del psicópata es la fase del "descrédito". Después de la idealización, empezará a minusvalorarte y a desacreditarte como si no tuvieras experiencia en materia de amor y relaciones. De repente, no significas nada para él. Puede que a esas alturas de la relación, se canse y te deje.
10. Es absorbente. Aunque te desacredite y te menosprecie, no quiere que te vayas sin más, por lo que te suplicará que te quedes para poder seguir absorbiéndote. Te dirá todo lo que quieras oír, te hará mil promesas y se portará contigo como nunca nadie antes se había portado. Todo para que vuelvas a sus brazos.
Sólo puedo darte un consejo: la única forma de deshacerte de un psicópata es cortar cualquier contacto con él. Es la única manera de acabar con sus jueguecitos y con su ego. Te lo pondrá difícil, pero ten en cuenta que si consigue llevarte a su terreno, te ganará, pues no tiene sentimientos, así que no hagas la mínima concesión.
Por supuesto, nadie es perfecto, y algunas personas sólo son inmaduras y pasan por diferentes rachas en las que pueden ignorarte o menospreciarte con comentarios críticos. Otras personas tratarán de darte celos sólo porque son inseguros o están aburridos y ni siquiera se dan cuenta de lo que están haciendo. Hay mucho gilipollas suelto por ahí que se portará como un psicópata sin serlo realmente, es decir, sin tener una verdadera patología clínica. Pero, que sepas que si tu amor se porta así contigo, muy normal no es, así que déjalo y ¡sal corriendo!
Si piensas que estás saliendo o has salido con un psicópata, esta página puede ayudarte.
Escrito por Kiri Blakeley en en blog de CafeMom, The Stir. http://www.huffingtonpost.es/2013/12/11/pareja-psicopata_n_4424459.html#slide=more327436

¿Por qué las víctimas de violencia doméstica no se van? Leslie Morgan Steiner en TED

Sugiero ver el vídeo de Leslie Morgan Steiner.

http://milacahue.com/2013/06/02/por-que-las-victimas-de-violencia-domestica-no-se-van-en-espanol-leslie-morgan-steiner-en-ted/

Psicópata Maltratador/a Perdedor/a Fracasado/a. (La desgracia del ser humano es conocer o haber convivido con unos de ellos)

Hay millones de personas que sufren en la clandestinidad del hogar y ni se dan cuenta por ser vulnerables  y tener buena fe.  O bien es: por la falta de informaciones, aislamientos  o por tenerlas secuestradas y esclavas el mal amor dañino!! o bien porque las hacen dependientes en todas las facetas de su vida...

Estas personas vulnerables quedan asesinadas emocionalmente y no pueden ni protegerse de quién las debería "amar bien" porque quedan petrificadas, horrorizadas, anuladas, no comprenden ciertas actitudes recibidas sin motivos por quien la debe amar bien!!! 

Suelen quedar paralizadas por los continuos hechos dañinos recibidos durante años en la clandestinidad del hogar (a veces  sin testigos aparentes)

La persona que ha aprendido a extorsionar, manipular, engañar, estafar con el arte de persuadir y llevarse a la gente a su terreno, para utilizarla, desecharla, con excusas de no depender de el sus actitudes agresivas,  en la clandestinidad del hogar, tantos emocionales, verbales, físicas, sexuales, económicas, abuso de poder, abuso de confianza, abuso de la debilidad y etc... "es un depredador terrorista emocional"

La persona que todas sus fechorías la camufla en cambios de sentimientos y no actitudes agresivas verbales, físicas o sexuales y etc. y que se excusa que cada vez está más seguro de no depender de el nada  y no tener culpa de nada y etc..que miente y amenaza  con matarte!! o suicidarse!! si no se claudica ante sus imposiciones, exigencias, necesidades  y etc...

Para mi la conclusión a día de hoy es que es una persona sin escrúpulos, sin empatía  y lo peor de todo es que es de no FIAR!!..  su calificativo es este:  Psicópata Maltratador/a Perdedor/a Fracasado/a. y hay que alejarse de ellos porque se las saben todas, pueden engañar a psiquiatras, abogados, a jueces, a policías a hijos, pareja o esposa/o oficial, vecinos y conocidos...ANTE LA PERSONA PSICÓPATA CAMUFLADA ¡¡CONTACTO CERO!! 

La persona que no domina sus malas actitudes, egoísmos, carácter y etc. hará sufrir a toda su familia y personas alrededor. Y con el paso de la vida, no será raro que todos se vuelven fríos, indiferentes, o vivan con temor a todo, sin amor, sin cariño, con total inseguridad y baja autoestima. 

Si usted dice "Yo soy así, no me puedo controlar" y no busca ayuda para cambiar, debe saber que esa conducta será una gran maldición para toda su familia. 


jueves, 21 de febrero de 2013


 Física. La violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que más      habitualmente deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, etc, causados con las manos o algún objeto o arma. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima, pero también ha supuesto que sea la más comúnmente reconocida social y jurídicamente, en relación fundamentalmente con la violencia psicológica.
Psicológica. La violencia psíquica aparece inevitablemente siempre que hay otro tipo de violencia. Supone      amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones... Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género.
Dentro de esta categoría podrían incluirse otros tipos de violencia que llevan aparejado sufrimiento psicológico      para la víctima, y utilizan las coacciones, amenazas y manipulaciones para lograr sus fines.
Se trataría de la violencia “económica”, en la que el agresor hace lo posible por controlar el acceso de la víctima al dinero, tanto por impedirla trabajar de forma remunerada, como por obligarla a entregarle sus ingresos, haciendo él uso exclusivo de los mismos (llegando en muchos casos a dejar el agresor su empleo y gastar el sueldo de la víctima de forma irresponsable obligando a esta a solicitar ayuda económica a familiares o servicios sociales).
También es habitual la violencia “social”, en la que el agresor limita los contactos sociales y familiares de su pareja, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social importantísimo en estos casos.
 Sexual. “Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión”  (Alberdi y Matas, 2002). Aunque podría incluirse dentro del término de violencia física, se distingue de aquella en que el objeto es la libertad sexual de la mujer, no tanto su integridad física. Hasta no hace mucho, la legislación y los jueces no consideraban este tipo de agresiones como tales, si se producían dentro del matrimonio.


Bernardo Stamateas "Gente tóxica"

Interesante información, que debo compartir...



Muchas de ustedes han compartido sus vivencias con nosotros y se lo agradecemos a todas porque estas historias son las de tantas otras mujeres alrededor del mundo. Tal y como hemos podido comprobarlo, el dolor compartido disminuye y nos ayuda a todos a aprender. El sufrimiento que vive cada una de ustedes no es en vano si lo utilizamos para hacernos más fuertes y tomar consciencia acerca del narcisismo y la psicopatía que contagian cual cáncer a la población. La mejor manera de protegernos es reconociendo su existencia y “curándonos por dentro”. Si saben leer en inglés, les recomendamos que se procuren el libro Women Who Love Psychopaths (Mujeres que aman a psicópatas) de Sandra Brown. Dado que es sumamente instructivo, a continuación describiremos algunas de las características comunes a un cierto grupo de mujeres y capaces de volverlas susceptibles a caer en relaciones con hombres patológicos y a soportarlas durante mucho tiempo. Después de todo, se trata de hombres que pueden ser muy encantadores al comienzo y, por ende, muchas mujeres se enamoran de ellos “a primera vista”. Les recomendamos asimismo leer los comentarios y las entradas disponibles en este blog si desean aprender a reconocer más fácilmente a las personas patológicas en cuestión.
Muchas mujeres comienzan relaciones con psicópatas cuando están pasando por una etapa de la vida en que se ven afligidas por el dolor, la pérdida de algún ser querido, el estrés, la ansiedad o la depresión, entre otros factores que incrementan su susceptibilidad. La soledad trae como resultado que las mujeres se vuelvan vulnerables, y los depredadores lo saben. Las necesidades emocionales y sociales son factores clave en la atracción hacia personas psicopáticas. Próximamente, publicaremos la traducción del libro La Familia Narcisista en este blog, pero mientras tanto, no se pierdan los primeros capítulos que ya están disponibles en la columna de la derecha, ya que contienen información extremadamente útil para entender algunas de nuestras heridas y necesidades emocionales.
A las circunstancias negativas se suman ciertos rasgos positivos en la personalidad de muchas mujeres que, en contacto con un psicópata, pueden llegar a convertirse en factores de riesgo, tal como sucede, por ejemplo, con la extraversión y la atracción hacia esta misma característica en los demás, tan común en los psicópatas (o los hombres narcisistas). Cabe asimismo tener presente la tendencia al cariño, el sentimentalismo, el deseo de comprometerse y la sensibilidad a las necesidades de los demás, pues estos son factores que pueden ser fácilmente explotados por un psicópata.
A dicho conjunto se agregan la tendencia de muchas mujeres a la cooperación y al apoyo, la empatía y la tolerancia, el carácter amistoso y compasivo, todos ellos rasgos sumamente positivos pero por demás atractivos para personas patológicas.
Las mujeres muy cooperativas presentan un alto riesgo de entrar en una relación patológica. Los psicópatas y los narcisistas necesitan que sus mujeres cooperen. Saben instintivamente que las mujeres con un alto grado de cooperación permanecerán en la relación durante un periodo más extenso. Además, se ha observado que las mujeres que aman a los psicópatas tienden a ser muy confiadas y leales. Reiteramos, todos estos rasgos son muy positivos, pero cabe tener en cuenta que pueden ser explotados por personas patológicas. Por ejemplo, el hecho de que ustedes sean muy tolerables significa que pueden soportar muchos aspectos negativos de la relación; si son muy empáticas, hallarán justificaciones racionales tales como “yo entiendo su comportamiento”. Si son muy cariñosas, seguramente dirán: “lo amo”. Si tienden a comprometerse, pensarán: “me basta con los buenos aspectos de nuestra relación.”
Otro elemento de suma importancia es que la mayoría de las mujeres que viven relaciones con hombres narcisistas o psicópatas, previamente les confesaron exactamente lo que estaban buscando en una persona o en una relación. De ahí en más, el psicópata estará en condiciones de fingir ser todo lo que ellas buscan y, en cuanto pueda sacarle provecho, utilizará todas las confesiones de su pareja para manipularla y culparla.
El psicópata se esfuerza por que la relación avance a pasos agigantados, a fin de cerciorarse de que su pareja será incapaz de reflexionar acerca del comportamiento anormal que percibe en él. La mayoría de las mujeres se vieron incapacitadas a frenar la carrera hacia el altar, a la cama, o a sus hogares. Dado que los psicópatas son extrovertidos, es probable que persistan vigorosamente en la búsqueda de una mujer.
Al comienzo, el psicópata utiliza sus mejores habilidades de comunicación; normalmente es respetuoso y coopera para que se solucionen los problemas dentro de la pareja. Es probable que en los primeros estadíos de la relación todo dé la impresión de ser normal en este aspecto, o que incluso la víctima crea que posee una comunicación “profunda” con su pareja, por encima del promedio. Todo esto es una máscara que perdura mientras el psicópata invierte energía en la así denominada “etapa de la luna de miel”, cuyo único propósito consiste en asegurarse de conquistar a una mujer. Cuando la máscara se desvanece y las mujeres comienzan a notar la dicotomía presente en el psicópata, ya están hechizadas, presas a causa de su temperamento y de los rasgos de personalidad que, en una relación sana, habrían siendo positivos. Por ejemplo:
La empatía ( “Él es de esta manera porque lo han herido en el pasado”.)El bajo nivel de impulsividad ( “No voy a huir”.)El sentimentalismo ( “Él puede ser tierno cuando…”.)El cariño ( “¡Lo amo como nunca he amado a nadie, me siento tan conectada con él!”.)El compromiso con la relación ( “He volcado mi alma en esta relación. Sé que podemos hacer que funcione”.)La auto-estima ( “Quiero que piense bien de mí. ¿Qué estoy haciendo mal?”.)La tendencia a evitar daños (“¿Encontraría a otra persona si lo dejo?”.)Contrariamente, la poca tendencia a evitar daños (“Él no es tan malo. Estoy segura de que puede cambiar”.)El ingenio ( “Podría encontrar a un terapeuta para él y acudir a un psicólogo de parejas.)
En el idioma de un psicópata, amor significa conformidad por parte de su pareja; confianza equivale a paranoia; comunicación se equipara a oportunidad (la de obtener dinero, por ejemplo); vínculo afectivo es igual a apego (un psicópata puede apegarse a alguien. Por eso tiene tendencia a acechar a su víctima, lo cual no significa que la ame); mentira supone esta es mi verdad; préstamo significa robo, y así sucesivamente. Al ignorar el significado que se esconde detrás de un lenguaje idéntico a simple vista, la pareja del psicópata interpreta inevitablemente de manera errónea cada acción de su predador.
Cuando la mujer comienza a descompensarse psicológicamente, se observan las mismas dinámicas que en el síndrome de Estocolmo:Ella percibe (y ya ha sufrido) una amenaza a su supervivencia, tanto física como psicológica y cree que él es capaz de cumplir con sus amenazas.El percibir pequeñas señales de amabilidad por parte de su pareja hace que baje la guardia y que lo vea, nuevamente, como un ser humano, lo cual, a su vez, la incita a comprometerse aún más en la relación y a volcar mayores esperanzas en él. A esa altura, ella no sólo ya ha sido aislada de los demás, sino que además sufre del adoctrinamiento que constituye haber adoptado la visión patológica del mundo que manifiesta su pareja.Por último, esta fragilidad presupone la imposibilidad de escapar de la situación.
Como es de esperar, la víctima sale totalmente lastimada de una relación patológica. Casi todas las mujeres padecen problemas emocionales tales como la depresión, las crisis de llanto espontáneo, la desesperación, la desesperanza, la ansiedad, los ataques de pánico, el miedo, la irritabilidad, la ira, el resentimiento, etcétera. Otras presentan síntomas característicos de daños psicológicos, entre los cuales se encuentran el exceso de culpa, la desesperanza, la impotencia, la baja autoestima, la dificultad para tomar decisiones y la disminución de la capacidad de concentración. Una relación con una persona patológica puede generar un nivel de estrés tal, que probablemente se manifieste en el cuerpo a modo de migrañas, problemas digestivos, presión arterial alta, etcétera.
Los cambios hormonales y fisiológicos relacionados con las relaciones sexuales también hacen que esta especie de conexión con el psicópata aumente. Cada vez que tiene relaciones sexuales, la mujer secreta oxitocina, la misma hormona que se produce durante el embarazo y la lactancia, y que despierta instintos amorosos y “maternales”, fomentando así la “unión” de la pareja. Para más información al respecto, les recomendamos consultar este enlace. No es de extrañar que el aspecto sexual sea tan importante para los psicópatas, ya que es así como “anclan”, a su pareja, al menos parcialmente.
Uno de los métodos recomendables a fin de “quitárselo de la mente” es algo que se traduce como “anclaje” y que consiste en frenar determinados pensamientos perjudiciales que refuerzan el amor hacia hombres patológicos. En este caso, el anclaje se basa en concentrarse en el entorno con los cinco sentidos puestos y en estar presente en sí misma y así detener el círculo vicioso de pensamientos o sentimientos. Por ejemplo, se puede observar con detenimiento un paisaje, escuchar el sonido del viento, percibir todos los aromas del ambiente, obtener todas las sensaciones posibles mediante el tacto, etcétera. Una variante a esta técnica consiste en que, al encontrarse pensando en él, la víctima intente concentrarse en alguna otra tarea o pasatiempo. No es tan fácil como parece, pero vale la pena intentarlo si se desea salir del círculo vicioso y borrar al psicópata de la mente.
En cuanto a la dificultad para librarse de la dependencia emocional después de una ruptura, también puede ser de gran ayuda tener siempre en mente lo que explica Sandra Brown en su artículo “Por qué usted sólo recuerda lo bueno de una relación mala”.
¡Ánimo para todas las víctimas! Conserven la esperanza y la fe en ustedes mismas; todas valen mucho y merecen ser felices. Existe la vida después de una relación dañina. Como dijo un experto en narcisismo, “no eres culpable de lo que te sucedió, pero sí tienes la responsabilidad de hacer algo al respecto”. Todo lo que hagan ayudará a que mejoren sus vidas y la de la gente que las rodea y que ignora el peligro de la psicopatía.
Próximamente, continuaremos abordando algunos otros temas relacionados con este tema y explicados en el libro Mujeres que aman a psicópatas, de Sandra Brown. Mientras tanto, gracias por acompañarnos en este camino de aprendizaje constante. Las alentamos a compartir sus historias y sus preguntas, a fin de que, entre todas, podamos comprender cada vez más la situación y aportar nuestro granito de arena.
Y recuerden que, cuando aman a un psicópata, el amor que entregan cae en un vacío o se convierte en un arma peligrosa para ustedes. No lo desaprovechen. Es posible aprender a dárselo a quienes lo merecen, comenzando por… ¡uno mismo!



miércoles, 20 de febrero de 2013

SE LIBRE DEL TERRORISMO EMOCIONAL

La pareja, por ser un espacio donde están sumamente implicados los sentimientos y muchas decisiones, supone un terreno idóneo para que aparezca.
Cuando la manipulación es constante…Va desgastando a la pareja. Entonces de la unión no se derivan ganancias, sino pérdidas, o sólo se enriquece uno de sus miembros, mientras que el otro resulta cada vez más empobrecido. Reconocer este juego de dominación es la única manera de desactivarlo.

¿POR QUÉ MANIPULAMOS?
En realidad todos, en un momento u otro, hemos utilizado algún tipo de chantaje emocional.
La manipulación está presente cuando intentamos controlar lo que dice o hace otra persona, cuando le exigimos algo sin dejarle posibilidad de elegir, o cuando nos empeñamos en que cambie y se adecue a lo que deseamos, aunque todo esto lo hagamos creyendo que es por su bien.
Detrás de la manipulación, por lo tanto, existe una búsqueda de poder y control ante la inseguridad que se siente despierta ante la otra persona.
Lo que el chantajista emocional, o el terrorista emocional, trata es tocar alguno de los puntos débiles de la otra persona para que en vez de que se deje llevar por sus propios deseos se ajuste a nuestras necesidades. De este modo uno siente que lleva las riendas de la relación y eso aporta una agradable sensación de seguridad.
Lógicamente existen diferentes grados de manipulación emocional. Algunos chantajes son más transparentes e inofensivos, otros más retorcidos.
Algunos no implican daño para la otra persona, mientras que otros pueden resultar muy destructivos.
Ciertos individuos pueden llegar a tiranizar a la persona con la que conviven utilizando el desdén, la humillación, la crítica o la desvalorización. El abuso físico o verbal pueden ser manifestaciones extremas de manipulación, en los que el objetivo es anular la autoestima de la otra persona. Se intenta rebajar y degradar al otro para sobresalir y compensar un gran sentimiento de inseguridad.
JUEGOS DE DOMINACIÓN
En el mundo de la pareja se producen muchas veces juegos de dominación en los que cada miembro adopta un papel diferente y agarra al otro con diferentes armas de manipulación.
En ocasiones la relación se convierte en un campo de batalla en el que ambos luchan para controlar la situación o reivindicar su punto de vista.
Otras veces existe una clara jerarquía de poder y uno de los dos decide e impone, mientras que el otro acata sus órdenes.
Es preciso recordar que la manipulación siempre es cosa de dos.
Las luchas de poder sólo son posibles cuando hay dos bandos enfrentados e, igualmente, para que alguien se imponga en una relación es preciso que haya otra persona que lo acepte.
En muchos casos se trata de un encuentro de necesidades. Así como uno necesita dominar para sentirse más seguro, el otro acepta someterse como un modo de delegar responsabilidades o incluso de mantener la relación.
El chantaje emocional puede adoptar diferentes formas. La clave está en provocar una mezcla de miedo, obligación y culpa para que la pareja acabe sucumbiendo a las propias expectativas. Para ello se pueden emplear estrategias tan diversas como:
• El castigo:
Se amenaza, de manera directa o implícita, que si no se realiza lo que uno desea habrá que atenerse a consecuencias negativas. Por ejemplo: “Si no vienes hoy conmigo, no esperes que mañana te acompañe”.
• El autocastigo:
En este caso la amenaza va dirigida a dañarse a uno mismo para hacer sentir culpable al otro. “Si tú no me quieres la vida no tiene sentido para mí, así que me abandonaré”.
• Las promesas:
Se ofrecen promesas maravillosas a cambio de que se acate la propia voluntad, pero no siempre se cumplen. “Si sigues conmigo te prometo que cambiaré y que seremos felices”.
• El silencio:
Supone una manera fría de mostrar enfado, en que el otro siente que sólo si cede logrará mejorar el clima relacional.
• Hacerse la víctima:
Es una exigencia disfrazada de sentimientos de lástima y culpabilidad. Como, por ejemplo: “Si no vienes a verme estaré todo el día solo”.
• Dar para recibir:
En ocasiones dar u ofrecer cosas se utiliza para atar a la otra persona. “Dado que te ayudé ahora merezco algo a cambio”.
• Culpabilizar:
Se utilizan reproches o comentarios críticos para que alguien se sienta culpable y así corrija su actitud o su comportamiento.
CÓMO DETECTAR LA MANIPULACIÓN
El mensaje manipulador puede expresarse mediante palabras o actitudes, pero siempre es viene con una sensación de amenaza o exigencia. Escuchar las propias sensaciones y sentimientos ante los mensajes que recibimos es una buena fórmula para detectar cuándo somos víctimas de un chantaje emocional.
Por lo general, la manipulación nos hace sentir que estamos en una situación que no tiene fácil salida. Si accedemos a la petición debemos renunciar a nuestros deseos o necesidades, mientras que si no lo hacemos aparecen sentimientos de culpabilidad o miedo a ser rechazados o a que la otra persona se enfade.
Es importante diferenciar una petición de una exigencia. Pedir implica dar libertad para elegir entre satisfacer o no la demanda y se tiene en cuenta a la otra persona. Mientras que al exigir no se da esta alternativa y se ignoran los sentimientos y las necesidades del otro. Cuando una persona no cede a una exigencia puede obtener consecuencias negativas, como ser calificada de egoísta, interesada o insensible, o recibir algún tipo de castigo, como el enfado o una actitud despreciativa.
Detectar esta diferencia entre petición y exigencia nos informará de cuándo somos objeto de manipulaciones o cuándo las utilizamos para conseguir lo que deseamos.
SALIR DE LA TRAMPA
Los juegos de dominación más intrincados son aquellos que implican un doble mensaje. Detrás de la petición legítima se esconden fines subterráneos que responde al propio interés. Son trampas del tipo: “No hace falta que vengas. Tienes mucho trabajo y, total, siempre me las arreglo solo”.
Una manera de desmontar las trampas manipuladoras es hacerlas explícitas, es decir, verbalizar lo que se expresa de manera indirecta. Si lo hacemos en forma de acusación, diciendo por ejemplo: “Lo que en realidad quieres es que te acompañe y para ello me haces sentir culpable”, es fácil que se desmienta por la otra parte o incluso que haya como contestación una acusación mayor.
Un aprendizaje importante en las parejas, y en todo tipo de relaciones, es aprender a comunicarse debidamente para aclarar malentendidos o situaciones confusas.
Las manipulaciones dejan de tener poder sobre nosotros si las reconocemos como tales y expresamos a la otra persona cómo nos sentimos. Se puede decir, por ejemplo: “Me siento dividido. Por una parte me dices que no venga, pero por otra me da la impresión de que si no lo hago te fastidiará. Dime realmente lo que deseas y veré qué puedo hacer”.
Si apelamos a nuestros sentimientos es más probable que nuestra pareja nos comprenda y quiera poner de su parte para aclarar la situación.
Si ambos miembros de la pareja deciden deponer sus armas manipuladoras pueden ayudarse mutuamente, reconociendo cuándo ponen en marcha este tipo de artimañas. Sin embargo, en ocasiones uno de ellos o ambos no están dispuestos a reconocer cómo coartan la libertad de su pareja ni quieren cambiar su modo de relacionarse.
En todo caso cada uno decide si hacer de la pareja un campo de batalla o un lugar de encuentro y de cooperación basado en el respeto, donde no sólo gane uno sino los dos.
Basado en un artículo de: Cristina Llagostera, en una adaptación del Dr. Edwin Lemuel Ortiz.
Dr Edwin Lemuel Ortiz